viernes

Casual day.

Después de mucho tiempo cantaba una canción sin los auriculares puestos mientras cruzaba Av. Libertador para el lado del Kavanagh. Las manos en los bolsillos del sacón, último botón abierto con intención de dejar ver sus piernas envueltas en una pollera tubo que le quedaba de pinturita.
Un Audi frenaba su giro hacia el Centro ante la marea de peatones, adentro un morocho, de saco negro y camisa blanca, con rasgos muy Las mil y una noches, la miraba cruzar o cantar o caminar.
Y ella que cuando quiere observa detalladamente vio que sus facciones estaban rígidas, como si algo le preocupara o estuviese enojado.
Aminoró la marcha liberó una mano, con el dedo indice se señaló el entrecejo y lo frunció. Dos segundos después le dedicó una sonrisa tan amplia hasta donde sus finos labios lo permitieron.
Él sonrió mientras giraba la cabeza de un lado a otro primero y arriba-abajo después y por último guiñó el ojo derecho. 
Cuando llegó a la vereda volvió a cantar, mientras sus mejillas enrojecían ante tremenda osadía.




lunes

Me encontró.

El sábado a la tarde salí a pasear. Necesitaba despejarme, imaginaba una bocanada de aire entrando, como si hasta ese momento no hubiese respirado. 
Cuando estoy muy aturdida de trabajo suelo salir a caminar. Despejo, aclaro, recalculo y vuelvo.
Quería ir al Buenos Aires Market, aún sin querer, necesitaba "confirmar" que no era un lugar para mi.
Raro, si rara.
Tenía que ir hasta Barrancas de Belgrano para tomarme un colectivo que me dejara justo en Plaza Irlanda, lugar del evento. Caminé por Cuba hasta Juramento, donde estaba la parada. 
De la mano de enfrente a ésta, sobre Juramento, se encuentra el Museo Histórico Sarmiento. En la puerta un señor vende libros hace mil años, siempre que paso por ahí miro que tiene. 
No tenía apuro así que crucé.
Pasé adelante de un Auster que espero esté el próximo fin de semana (deseo), un Banville, otros interesantes de Julio, otros digo porque justo entre Auster y uno que no recuerdo, estaba Los autonautas de la cosmopista.
Primera edición.
Impecable.
Dedicado con una cita de H. Hesse por un tal Benito.
Un pequeño tesoro a un precio ridículo. 
Cuando lo tenía en mis manos, cuando le regateaba diez pesos al señor, cuando mi cara empezaba a iluminarse y mi sonrisa no podía estirarse mas, el buen hombre me dice: "La verdad, no se por qué lo vendo."
Yo sí se, se que hay libros que extrañamente necesitan despegarse de uno para encontrarse con otro. Necesitan mudarse de biblioteca, no? Algunos míos tuvieron esa intención y los dejé ir.
También se que hay libros que llegan justo a tiempo.
Este llegó cuando todo mi yo pide a gritos viajar, salir, cambiar, renovar. 
Abrazada al objeto, crucé la calle, tomé el colectivo, fui hasta Caballito, di una vuelta de quince minutos al "Market", vi gente haciendo colas enormes por un café con un scon y me fuí.
Tenía otro viaje por hacer.


Send.

¿Murieron los blogs?
¿Están en terapia intensiva?

Este blog se va a boxes. 
No tengo intención de dejarlo, solo me replanteo si en la vorágine actual él encaja.
Todo es tan fotográfico.
Todo es tan ya.
Tan breve.
Tan impersonal o demasiado personal.
Algo superficial.
Un poco vacío.
Hace un tiempo aflojé con Facebook, publico poco, alguna foto compartida. Solo mantengo la página de mi marca. Lo bien que me hizo. Y no cuestiono si hace bien o mal. No.
Lo bien que ME hizo.
Sentí que ya no podía seguir "envuelta en redes", estaba saturando. Y nadie quiere saturar.
Me pasó lo mismo con el teléfono, los mensajes, los whatsapp, quiero darte un beso no mandarte un emoticon de beso.
Sirve cuando hay mucha distancia, cuando por algún motivo no podes encontrarte, cuando hay problemas de cualquier tipo y factor, cuando tenes hijos que salen... Pero: no es demasiado por momentos? 
Recibir mil mensajes para saber como estoy? Vení, voy. No se, algo. Si te mando un mensaje con un dibujito de un café, no es para que me mandes una foto del café que te estas tomando sol@!
Entonces, me di cuenta que tengo que decir "vamos a tomar un café?" "nos vemos este fin de semana si mi resfrío apacigua?" "nos juntamos?" O llamarte, porque la voz es otra cosa. Escucharte, quiero escucharte. Aunque sea un minuto, en tu caos o en el mío.
Quiero abrazar, quiero besar, quiero mirar a los ojos. 
Quiero ir a cualquier lado y que el celular dependa de mí, no al revés. Y si me gusta mucho algo sacarle una foto y ya. Y si la quiero publicar la publico y listo...por qué hay que esperar a ver qué dicen mis contactos de la foto que saqué y publiqué y eso. 
Cuántos comentarios habrá en este post? Whatever! Para quién cambias de estado, para quién sacas una foto, para quién escribís? Habría que preguntarse antes de apretar enter. 
Y hacerse cargo. 
Quiero escribir cosas que tengan alma, no importa qué tipo de alma. Quiero escribir algo de lo que esté orgullosa. Pará, dirán, tanto? Sí, por qué no? Por qué no puedo sentir que esa entrada que publico me da orgullo. Por qué no hacer silencio cuando no hay nada que decir? Ya lo puse en otro post, el silencio no es tiempo perdido, ya lo creo.
Siento que para muchos el tema de las redes se salió de control.
Hace cuánto tiempo se volvió normal ver gente tomando un café o comiendo algo en un bar, todos mirando el celular?
Leí que en un país pusieron semáforos en el piso porque caminaban mirando para abajo, para el celular...increíble. Gracioso. Bizarro.
Es obvio que cada uno hace lo que se le da la gana, que nadie tiene derecho a decir que te hace bien o que no. Que vamos a sobrevivir a las redes y que probablemente en algún momento pase con alguna lo que pasó con el mail. 
Pero yo no voy a esperar. Se me pasa el tiempo, no tengo ganas de perderlo.
Así que estaré pensando, leyendo los muchos blogs que llenan de letras mis días. Buscando inspiración. Comprando libros. Besando gente, abrazando gente, tomando café con gente. Y cuando tenga algo para contar, me leerán por aquí. Mis escritos anteriores van a pasar por inspección y los que queden volverán en breve.
Levanté la cabeza en la estación de tren hace unas semanas. 
Encontré una plaza escondida, un árbol escondido y frutas.

Besos.